La vida real no sucede en folletos de papel cuché.
Sucede sobre asfalto caliente, bajo cielos luminosos, entre food trucks y aviones, en conversaciones, en esperas compartidas. En ese segundo en el que alguien mira hacia arriba y se olvida de todo lo demás.
Por eso mostramos el año de intercambio como se siente de verdad — imperfecto, vivo, cálido e inolvidable.