Empieza en agosto.
Sales del aeropuerto con aire acondicionado y entras en el calor pesado de Florida — la primera señal de que has llegado. Llega entonces el primer encuentro real con tu familia anfitriona. Aquí todo es distinto a casa; tiene que serlo, porque no has venido a buscar lo familiar. Pero te lo puedo prometer: cuando termine el año, este lugar será tu hogar.
Para octubre, ya no te parece raro empezar el día con un abrazo o una charla privada con tus profesores. Ya no eres una visita; eres parte del espíritu, te quedas en el campus hasta las diez de la noche por los eventos y animas hasta quedarte sin voz. Para diciembre, decoras para las fiestas con gente que en agosto eran extraños, y de pronto te das cuenta de que el tiempo se ha echado a correr.
Para mayo, estás en el aeropuerto con lágrimas en los ojos. Has construido una nueva vida bajo el sol y no te imaginas dejándola atrás.
Esa es la forma del viaje. Lo que sigue en esta página es lo que hay debajo: el calendario, las asignaturas, el ritmo diario y las diferencias que merece la pena conocer antes de comprometerse.




